A veces los doctores también nos enfermamos.
Sucede que sube y baja todo, que las letras cambian de color, que nuestros corazones se transforman en acartonados emoticones que dicen cualquier cosa menos lo que uno siente.
Para esos días, reposo.
Quizás una mirada nos cambie la mirada.
Mientras tanto, cierro los ojos y dejo que tu muñeca picolina me acaricie.
Dr.Doctor.
lunes, 18 de junio de 2007
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